Las memorias de mi abuela.

En el año 1936 estalló la guerra civil, mi abuela tenía 8 años, a mi bisabuelo se lo llevaron de casa y nadie le volvió a ver en 2 años así que mi abuela tubo muchos problemas a su costa porque a su familia les faltaba la sombra de su querido padre y entonces empezaron a sucederle varios problemas, difíciles de superar, ella necesitaba el amor que solo el verdadero padre puede llegar a dar, necesitaba sentirse cerca de él, necesitaba dormirse con un -buenas noches cariño- y despertarse con un -buenos días mi vida-.

Pero esto solo fue el principio del sufrimiento ya que la madre de mi abuela se fue con sus dos hijas a Francia, pero al llegar a Santander a una amiga de mi visabuela y a mi visabuela las detuvieron y a mi abuela y a su hermana se las llevaron a un colegio donde lo pasaron muy mal porque lloraron mucho, tenían los ojos malos de tanto sufrir ,cuando le dieron a su madre la libertad no sabía donde se encontraban sus hijas, paso cierto tiempo hasta el reencuentro pero como se dice el tiempo se recompensa , así mi abuela y su hermana recuperaron a su madre gracias a las noticias que dio el periódico relaccionados con niños perdidos, después de unos meses fueron enviadas a Bilbao.

Hasta aquí lo pasaron mal, pero luego fue peor, la guerra dejó hambre, miseria, no tenían qué comer y tampoco dinero. Un día que mi abuela fue a pedir a las puertas de las casas no sacó nada de dinero lo único que sacó fue un: Qué Dios te ampare, aunque nadie le amparó.

Estaba tan triste que un día fue a la playa,se sentó en la playa y le dijó a una ola -llevamé contigo, porque no puedo ver sufrir a mis padres, es muy duro y allí empezóa recoger palitos para calentarnos, esa noche y así todos los días. Otro día fui a una huerta cercana y arrancó una rama ¡Sorpresa! salieron unas patatas con las que cenaron bien, entonces todos los días ella salía a recoger alimentos para sobrevivir y calentarnos. Al lado de su casa había un matadero de ganado y iba a por desperdicios, las sobras. Cuando tenía 10 años fue a un colegio, interna, tubo cosas buenas y malas, fueron 8 años de aprender y valorar todo lo que tenía, lo poco que tenía. Cuando salió del colegio tenía 18 años, se fue a cuidar a dos niñas de 7 y 5 años, disfrutaban un montón con ella, las llevaba a pescar, a la playa, le querían mucho, se llamaban Marisa y Bego, más tarde se fue con una señora muy exigente, le tenía que lavar los piés, pero también le quería mucho.

Cuando cumplió 21 años se casó, con pocas ganas, pues, sabía que no poseía ningún hogar, pero este hombre era trabajador, muy apuesto y enseguida emprendimos una gran aventura juntos, nos fuimos a Asturias en busca de un empleo para sobrevivir y allí nació nuestra primera hija, Charo, donde empezó la vida de mi abuela, una vida más bonita, la vida de una madre, ella no sabía lo que era una criatura, pero hizo de ella una gran mujer.

¡Qué pobre era! No tenía ni para comprar una cuna, ella dormía en una maleta en vez de en una cuna, de día la maleta tenía la función de guardar ropa y de noche era como una cuna.Pero era muy ahorradora y así consigió una entrada para un piso, ¡Qué feliz fue, tenía un hogar!, tuvo que poner a renta para ir pagándolo, al fin lo conseguió. Su hombre siempre confió en ella para todo en que era fiel y buena  madre, aunque el le daba motivos para haberlo mandado a la porra, pero se querían mucho, después de andar años luchando por la vida fueron a su hogar y ahí emmpezaron a vivir.

Después de 9 años de su hija tuvieron un hijo, muy deseado, su padre lo celebró tanto que se gastó la paga del mes celebrando que tenía un hijo, fue una alegría, es un niño muy bueno, después de 3 años volvió a tener un hijo, guerrero, pero muy bueno, tiene muy buenos sentimientos. Los trés hijos le han hecho abuela, bueno, 2 porque el segundo le cuida a ella y le quiere mucho. Bueno ella no conoció a los reyes magos, por su casa nunca pasaron, su madre les hacía una muñeca de trapo con lo que se contentaban, jugaban en casa para que las otras niñas no les verían. Todos los días una niñas jugaban con sus muñecos, coches... le daba cierta envidia, un día se le ocurrió jugar con ellas, no sabe aún lo que le pasó ella escapó con la muñeca, tampoco sabía que iba a decir en casa, su madre le preguntó -¿De dónde la has cojido?-    -me la he encontrado- le respondió, fijaté con sus 84 años aún se acuerda de esa muñeca, estas cosas son incorrectas, pero cuando los reyes se olvidan de los niños pobres... yo creo que aquellas niñas ya le habrán perdonado, ella fue muy felíz.

Su madre fue la fuerza para ella, pues le ayudó a criar a sus hijos,pese a la edad, así que siempre estará presente. Le costó mucho estar sin ella pero sabe que está en el cielo dándole un esfuerzo, ya van a hacer 21 años que se quedó sola, bueno, en realidad tiene a sus 3 hijos y a sus 4 nietas que le adoran y le apoyan.